Travesías

 

Paco de la Torre participa en la exposición TRAVESÍAS. MUELLE DE LEVANTE_20 AÑOS junto a Enric Balanzà, Andrea Bloise, Calo Carratalá, Fernando Cordón, Juan Cuéllar, Ángel Mateo Charris, Dis Berlin, Antoni Domènech, Pedro Esteban, Damián Flores, Alberto Gálvez, Carlos García-Alix, La Mutua Artística (José V. Martín e Iván Albalate), Joël Mestre, Tomás Mendoza, Roberto Mollá, Jordi Ribes, Antonio Rojas, Gino Rubert, Gonzalo Sicre, Jorge Tarazona, Santi Tena, Teresa Tomás y Aurelia Villalba.

Organiza: Ajuntament de València. Delegación de Cultura
Lugar: Atarazanas de Valencia
Fecha: 23 Octubre 2014 – 6 Enero 2015
Comisarios: Juan Lagardera y Paco de la Torre

 

Walden

 

La galería Walden Contemporary presenta “Proyecto Walden”, que reúne a diez autores españoles en torno al mítico libro de Henry David Thoreau. En la muestra se pueden ver 30 dibujos originales de Paco de la Torre y  Juan Cuéllar,  Victoria Iranzo, Gloria Martín, Pepe Medina, Joël Mestre, Roberto Mollá, Felipe Ortega-Regalado, Jorge Tarazona y Teresa Tomás.

La exposición se complementará con la presentación de un poemario realizado por el escritor Francisco Ferrer Lerín e ilustrado con los dibujos de los artistas. Cada autor presentó para el proyecto cinco obras afines a su lenguaje, realizados en diferentes técnicas sobre papel formato A4 (297 x 210 mm). Los diez dibujos firmados se distribuyen en una carpeta entelada y editada por la Editorial Fire Drill en colaboración con Encapsulados.

El interés público de estas carpetas, como señala el artista y uno de los participantes de esta muestra,Joël Mestre, “no es desde luego conmemorativo, difícilmente salen las cuentas de una celebración convencional, desde su primera edición en 1854 dudo que una literatura como la de Walden haya necesitado de este tipo de estrategias para animar su rebrote, quizá porque nunca fue su intención forzar cualquier visibilidad”.

La importancia de un libro así, según Mestre, estriba en que “ha sido un libro reivindicado en tantas ocasiones y desde tantos frentes ideológicos que ya se ha dicho mucho y bueno sobre él. La experiencia que Thoreau vivió a orillas del lago Walden ha permanecido en el imaginario de muchos proyectos privados y colectivos, su relato no sólo cuenta los dos años, dos meses y dos días que vivió en una cabaña cerca de Concord y a orillas de un lago, no es sólo el relato de un lugar y una experiencia personal intensa, se trata de una idea intemporal y poderosa que sigue vigente, un acto de rebeldía contra un sistema, contra un modelo de gobierno, de progreso y de condiciones sociales que su autor no compartía”. Además, “su método, a través de la propia naturaleza, es buscar el reencuentro del hombre consigo mismo mediante objetivos aparentemente sencillos y en diálogo con los acontecimientos más cercanos.”

El Proyecto Walden es, en resumidas cuentas, un homenaje al clásico de Henry David Thoreau por parte de unos artistas que han desarrollado, fieles a un estilo y un lenguaje propios, siempre a través del dibujo distintas ideas del libro. Pero la dificultad, como ya sabemos, no está únicamente en cómo posicionarnos en el entorno, sino en cómo encontrar el tiempo de disponibilidad y disfrute, un tiempo de ocio y deseo del que han sido robados estos dibujos.

 

La Turia 50

 

La exposición despliega un amplísimo y heterogéneo abanico de temas, enfoques e intenciones entre las que se pueden distinguir algunas coincidencias. Así, un nutrido grupo de creadores introducen el grafismo del número 50 en la superficie del cuadro. En otros casos, la celebración del aniversario es más indirecta, con alusiones a las resonancias acuáticas que el nombre del semanario evoca, homenajes a secciones de la revista, o mediante juegos de palabras. El sexo tampoco podía faltar a esta cita pues es notoria la falta de prejuicios con que la cartelera aborda esta cuestión ya sea en sus portadas, ya sea en sus páginas interiores. El amor incondicional al cine es el motor propulsor de la Turia desde su primer número, su rasgo más característico. No es de extrañar, pues, que el séptimo arte aglutine temáticamente un buen puñado de obras subrayando, así, la inapreciable contribución del semanario a la formación de una cultura cinéfila en la ciudad.

Centre Cultural La Nau. Sala Acadèmia. Fecha: Del 3 de julio de 2014 al 31 de agosto de 2014. Centro: La Nau, Centro Cultural. Salas: La Nau. Sala Academia. Universitat de València Comisarias: Toni Picazo y Mila Belinchón Paco de la Torre junto a Armengol, Eduardo Arrollo, Paula Bonet, Carmen Calvo, Joan Cardells, El Roto, Mavi Escamilla, Artur Heras, Mau Monleón, Óscar Mora, Miquel Navarro, Manuel Sáez, Juan Uslé o José Morea.

50 años en cartelera supone la contribución al cincuentenario de la Cartelera Turia desde el territorio de las artes visuales. Presenta las obras de medio centenar de creadores de varias generaciones, tendencias y disciplinas junto a una selección de portadas y ejemplares de la revista. La Cartelera Turia es un proyecto cultural que nació en 1964, a contracorriente de la política y de la cultura oficial del franquismo, en una Valencia que no se resignaba a su condición de ciudad todavía triste y gris. Fue impulsado por jóvenes universitarios con vocación de intervenir culturalmente en la sociedad valenciana a través de una pequeña revista de información y crítica de espectáculos. Durante su medio siglo de existencia ha acudido puntualmente a la cita semanal con sus lectores, sorteando en ocasiones amenazas políticas de cierre por su carácter irreverente y/o subversivo y su falta de complacencia con el poder establecido. Resultó incómoda a la dictadura por su tono crítico y por el tratamiento de los temas entonces considerados tabú, pero supo compartir con los lectores la posibilidad de hacer nuevas lecturas de la realidad del momento, mediante la mordacidad y el sentido del humor. Con el advenimiento de la democracia, la publicación mantiene su espíritu crítico e inconformista e incisivo sobre el establishment cultural y político. Comenzó llamándose El Turia, masculino singular, y enfocada a la información y crítica cinematográfica, aunque pronto se abrió a otras artes y expresiones culturales y transformó el género de su identidad en sustantivo femenino convirtiéndose en la Turia, como es conocida coloquialmente. Una de las claves de su longevidad seguramente radica en el uso de la sátira y el sentido del humor como recurso para abordar los profundos cambios registrados en la cultura y la sociedad valencianas durante el medio siglo que la cartelera lleva en la calle. Desde el análisis periodístico, en la cartelera conviven dos elementos diferenciados y aparentemente contradictorios: un componente popular que entronca con la tradición valenciana de la prensa satírica y una vertiente cultural minoritaria o de vanguardia. Su carácter de prensa satírica ha llevado a la publicación a mantener una actitud burlona con los poderes fácticos y a cultivar en sus páginas géneros periodísticos iconoclastas como las necrológicas de actualidad o las exclusivas inventadas. Pero, tal vez, su mayor aportación resida en el hecho de haber entendido la cultura como un todo, aunando temas tan diferentes como el cine, la gastronomía, el teatro, la política, la música o el sexo y, desde hace varios años, también han incorporado la cultura basura o nuevas secciones relacionadas con la ecología y el comic, entre otras. Pero la Turia no destaca sólo por su contenido, sino también por la calidad de su propuesta gráfica. Desde las portadas a la tipografía, pasando por las ilustraciones de las páginas interiores o las viñetas de humor gráfico, todos los elementos visuales de la revista están cuidados con esmero. Sus responsables vieron pronto que para que una pequeña publicación de bolsillo como la suya no pasara desapercibida a sus potenciales lectores, había que potenciar una identidad visual potente, coherente y en sintonía con las tendencias estéticas contemporáneas. Para ello, han contado con la fructífera colaboración de diseñadores gráficos, ilustradores, historietistas, publicistas así como de pintores cuya contribución, no sólo en lo que se refiere a las portadas sino también en los elementos gráficos de las páginas interiores, ha sido decisiva en la imagen de modernidad de la revista. Estos colaboradores, cuyas aportaciones forman parte ya de la historia visual del semanario, salvo los que nos dejaron demasiado pronto, vuelven a comparecer en esta exposición conmemorativa a la que generosamente han querido sumarse. Lo hacen acompañados de un nutrido grupo de artistas más jóvenes que, a pesar de no haber tenido relación directa con la revista, conocen su trayectoria y han aceptado con gusto la invitación de participar en esta muestra. En total, son 52 artistas representativos de la pluralidad, riqueza y variedad de generaciones, discursos y tendencias que conviven en la creación actual. Cabe señalar, a este respecto, la importante presencia de artistas mujeres en la misma, reflejo de su pujante protagonismo, en cuanto a calidad y cantidad, en la escena artística de estas últimas décadas. Cumplir 50 años invita al balance y a esta finalidad obedece la selección de portadas históricas y ejemplares que se exhiben en la muestra. Pero, como recordaba el actual director del semanario, Vicente Vergara, en la carta de invitación a los artistas participantes en la misma, “lejos de embarcarnos en un vano ejercicio de nostalgia historicista, este proyecto viene marcado por una orientación de futuro, porque como dice nuestro admirado Woody Allen, el futuro es el tiempo en el que viviremos el resto de nuestra vida”. © Artur Heras Cada uno de los artistas convocados se ha aproximado a la celebración del cincuentenario desde su personal universo creativo, sus propias inquietudes y necesidades expresivas. La mayoría concurre con una obra creada ex profeso para la misma, si bien algunos han retomado trabajos preexistentes acordes con el espíritu de la convocatoria. En la exposición se exhiben obras producidas con las herramientas tradicionales de la era analógica, otras creadas mediante instrumentos digitales y un tercer grupo de obras híbridas que fusionan ambos sistemas. Todas ellas están realizadas en un formato proporcional al de la Cartelera Turia puesto que en un futuro serán portada de la misma. Contempladas desde su singularidad, cada una de las obras presentes en la exposición lleva la impronta de su autor, revela sus búsquedas formales, sus preocupaciones y su punto de vista, conforma un relato diferenciado y único. Puestas en común, entablan diálogos cruzados que enriquecen su significado y le añaden matices inéditos. La exposición despliega un amplísimo y heterogéneo abanico de temas, enfoques e intenciones entre las que se pueden distinguir algunas coincidencias. Así, un nutrido grupo de creadores introducen el grafismo del número 50 en la superficie del cuadro. En otros casos, la celebración del aniversario es más indirecta, con alusiones a las resonancias acuáticas que el nombre del semanario evoca, homenajes a secciones de la revista, o mediante juegos de palabras. El sexo tampoco podía faltar a esta cita pues es notoria la falta de prejuicios con que la cartelera aborda esta cuestión ya sea en sus portadas, ya sea en sus páginas interiores. El amor incondicional al cine es el motor propulsor de la Turia desde su primer número, su rasgo más característico. No es de extrañar, pues, que el séptimo arte aglutine temáticamente un buen puñado de obras subrayando, así, la inapreciable contribución del semanario a la formación de una cultura cinéfila en la ciudad. Así mismo, destaca la fuerte carga de crítica social y política presente en un buen número de obras. La destrucción de la naturaleza, la violencia, la corrupción, el fanatismo, la especulación pero también la necesidad de luchar y resistir, son algunos de los temas tratados. Pero la denuncia, la protesta, la reflexión o el pensamiento no están reñidos con el humor. La Turia constituye una buena prueba de ellos, de ahí que el humor sea el camino elegido por un significativo número de artistas para rendir tributo a la revista. Cabe decir, en cualquier caso, que en esta pluralidad exhibida en los diferentes trabajos late una voluntad de reconocer a la Cartelera Turia y lo que esta significa e imprime un tono especial a la exposición, que conecta con los principios que alumbraron los orígenes de la publicación, dirigidos a buscar un mundo más libre y habitable.

 

Residences

 

Manu Muñoz, Francisco Uceda, Jesús Zamarrón, Paco de la Torre participan en el proyecto Residence.An international dialogue between SPAIN&USA en la galería Roll Up Gallery. San Francisco. Curator: Betty Bigas
De la Torre presenta una serie a partir de la lectura de Walden de Henry David Thoreau.
"Cabaña, choza, iglú, tienda o casa cubo. (Hut, cabin, iglú, tipi, cube) Todas estas unidades mínimas de habitar siempre han despertado poderosamente mi imaginación al considerarlas metáforas de seres íntimos y solitarios. Madera, tela, hielo, paja, adobe y piedra. Los materiales con los que se realizan estas construcciones forman parte de su hábitat donde se integran, respondiendo a los principios básicos de ecología. El bosque, la sabana, el glacial, el desierto o las costas almerienses. Estas puras geometrías constructivas responden a una concepción efímera, nómada o estacional. Al enfrentarme a la cabaña en la lectura, establecí un paralelismo inmediato con la casa cubo almeriense, una construcción con la que he trabajado desde mis inicios. El carácter polisémico de estos refugios los convierte en elementos recurrentes en mi obra. En esta serie, las relaciones que se establecen entre el interior y el exterior del habitáculo corren en paralelo a la percepción y advenimiento de la imagen".  

PT

 

Bunker

 

Exposición colectiva: ‘Búnker. Arte contemporáneo español’ en la galería AM de Almería. La muestra contará con los trabajos de seis artistas: Rosalía Banet, Oscar Seco, Santiago Talvera, José Luis Serzo y los almerienses Paco de la Torre y Manu Muñoz.